jueves, 28 de abril de 2011

EL PATITO DE BARU

Hay una nueva clase política y también otro tipo de militante, hoy está la magnífica generación nacida casi con el acceso a las tecnologías masivas, esos militantes que se interesan, opinan, difunden, se informan y forman cuadros a través de los medios electrónicos serán sin duda la mejor semilla a sembrar.-
Casi ocho años de crecimiento económico, hicieron emerger un protagonismo de jóvenes que en 2003 tenían 15 o 16 años y hoy orillan los 24, pero siguen comprometidos como lo estuvieron en el año 2000, potenciados con la idea de un nuevo país, con la mentalidad puesta en modificar y hasta cambiar radicalmente la forma de hacer política, de instruirse como ciudadano de un nivel diferente, nadie tal vez lo busco, hoy están y  dentro de un mes serán de carácter exponencial, estudios sociales de la comunicación determinaron que antes para llegar en forma masiva a 50 millones de personas, los diarios necesitarían 33 años, la radio 25 años, las redes sociales 6 meses.-
Son números que impactan a simple vista, ver como la tecnología virtual y de alcance masivo será la herramienta estratégica para imponer o destruir un candidato político las viejas técnicas de exposición sobre la población, tendrá fuerza relativa sino se la acompaña con una fuerte presencia en los medios sociales, el que no tiene esa lectura seguramente se está equivocando:-
Se vive un momento especial, con la irrupción de un movimiento juvenil participativo, politizado y con vocación de transformación de las estructuras. Por eso es importante aportar a la instalación de la reflexión sobre los valores políticos, valores éticos y humanitarios que tendrá el nuevo militante político, y sobre su capacidad de potenciar el papel en la nuevas estructuras partidarias.

Aprovechar su capacidad de canalizar la energía colectiva, contribuyendo a incorporar objetivos a la militancia. No hace mucho, cuando la Argentina se caía, las redes estatales de la articulación de la solidaridad, en las cuales muchos de nosotros crecimos –incluyendo la escuela pública como primer escalón–, mostraron, dramáticamente, los resultados de la promesa del derrame: la nada, la ausencia, allí donde se debía contener a los más necesitados.
Miles de personas, especialmente jóvenes y mujeres, salieron a construir la nueva fragua, la olla popular, el merendero, el espacio común que germinó en la base de una lógica que, al poco tiempo, barrería con esa Argentina excluyente. Surgió así un nuevo modelo de militante, de perfil distinto al conocido hasta ese momento, que se caracterizaba por su tinte anti político y anti-Estado, más volcado a formas aggiornadas de la beneficencia, un poco marketinero y algo clasista (en el sentido de una solidaridad dirigida).
Las nuevas experiencias se emparentaban más con viejos conceptos de la militancia social. Con un formato, si se quiere, más ligado con el axioma de Eva Perón: “allí donde hay una necesidad, hay un derecho”. Se construyó así el espacio de las llamadas “organizaciones sociales” que, sólo en algunos casos, expresan de modo claro su ligazón directa con la política.estos nuevos mlitantes surgieron casi expotaneamente, cuando la Argentina era un remolino de participación política y ebullición social.

La reacción visceral que provocó la desaparición física de Néstor Kirchner hace raíz en las nuevas generaciones, con la percepción de que su gestión, desde 2003, y que continúa Cristina Fernández, hizo tangible esas complementariedades. Es necesario estructurar como política de Estado la nueva fotografía. Del panegírico a las políticas, todos los procesos que han abrevado en el magma participativo encontraron en las campañas del Estado la forma de acercar las utopías a concreciones.
La estructuración de la militancia participativa y solidaria debe darse en modelos de convocatoria a una juventud que quiere ser protagonista de esta nueva historia, hoy esta juventud no se conforma con mirar, quiere y se instruye a velocidad supersónica y en forma exponencial se multiplica en búsqueda de que alguien los contenga.
Nosotros los que somos de otras generaciones debemos trabajar para que surjan nuevos cuadros políticos de militantes virtuales desde el corazón mismo de las contradicciones de la sociedad, un militante antes llegaba a 30 personas en el mes, con su trabajo de hormiga hoy en ese mes se pueden llegar a millones de personas donde se les informa que para contribuir al cambio y combatir la desigualdad, una militancia organizada, no paternalista y enraizado en la propia comunidad; un militante potenciado, que canalice la energía del movimiento juvenil y lo transforme en un movimiento de energía política para apurar los cambios.-
Las palabras de Mauro Uribarri denotan, una pasión de hacer y amar lo que se hace y eso es muy bueno, el tiempo será testigo de lo que hoy disfrutamos como una semilla germinando muy fuerte, celebro esto que pasa en mi querida Entre Ríos, el  Sr Sergio Daniel Uribarri  tiene muchísimo que ver en lo que está pasando, la apertura a los cuadros jóvenes de la militancia, hasta no hace mucho era vedado y solo eran recibidos en épocas donde el engrudo y la colgada de carteles era su máxima tarea.-
Pero en definitiva, el gobernador sabe escuchar y la que está hablando es la voz del pueblo salud, por esa nueva política que asoma y que se potencia dia a dia, por el bien de  todos  mis coterráneos y seguramente acciones similares aparecerán en todo el país, se dé una persona que sonreiría en este momento y diría por lo bajo vamos que si podemos, viste que se puede nene, dale!
Entre Ríos, está de pie y más viva que nunca, hay sangre  nueva que se potencia en un ida y vuelta con el máximo mandatario de la provincia.-Si señor difinitivamente el "Patito de Baru" es cosa seria y esta hechando raices muy fuertes de un arbol de otro bosque, para un mismo fruto, pero en mas cantidad!!

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